Yo, imagino que al igual que la mayoría de las personas, tengo mis contradicciones pero éstas se producen en un intento de se ser coherente conmigo mismo, valga la paradoja e incluso podría agregar que inútil porque todo lo que hacemos es coherente con nosotros mismos.
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Sin embargo, y más allá de que alguna vez cuando he leído esta frase he pensado en ellas, en realidad, siempre me remiten a cosas más banales. Y, aunque parezca menor, ese conjunto de cosas intrascendentes hacen a lo largo de vida de una persona su personalidad, su carácter y su forma de ver el mundo.
Tengo amigos, parientes, conocidos, compañeros que en su afán por definirse se pierden muchos de los placeres que tienen en frente, sólo porque estas cosas son la negación de lo que definieron como de su gusto (está bien, están siendo coherentes consigo mismos). Por ejemplo: conozco a alguien que lleva años pidiendo helado de frutilla y chocolate, sólo porque una vez lo probó y dijo que le gustaba de esa manera y que era el más rico y eso le impide probara otros gustos. No digo que esté mal, pero yo no soy así y para mostrarlo se me ocurrió una pequeña lista de banales gustos contradictorios o que para algunas personas podría resultar así. Para seguir la idea de la camiseta podrían ser la lista de los angelitos que bailan- vuelan en tetas y la del demonio que duerme la siesta con sonrisa bondadosa.

Pero sobre todo, me gusta disfrutar de todas y cada una de estas cosas sin remordimientos y sin sentir que estoy siendo infiel a ningún principio.



























