domingo, 22 de junio de 2008

Encuentro en la plaza


Hace unos días, cuando estaba por salir para el IPA, unas de esas llamadas inoportunas y desubicadas me arruinó las pocas ganas que tenía de ir. De todas formas salí, anduve un rato por la calle, entré a TA- TA, compré cigarros y pensé que lo mejor sería hacer un poco de tiempo y regresar cuando ya no hubiese nadie.

Caminando llegué hasta la plaza del entrevero y como esa plaza siempre me gustó mucho y la noche húmeda no estaba muy fría, decidí sentarme un rato mientras miraba la fuente.

Tenía trabajo para hacer, así que como tenía papel y lápiz me puse a escribir. En eso estaba cuando una voz masculina me habló al pasar por detrás del banco en el que estaba sentada. Siguió caminando y aunque no me di vuelta noté que se había detenido unos pasos más allá. Yo seguí en lo que estaba, aunque no podía desprenderme de esa presencia que cerca de allí me observaba. No quería mirarlo porque imaginé que si lo hacía sería una invitación a que se acercara. Pasaban los minutos y yo cada vez más curiosa, hasta que por fin lo hice... ¡oh, sorpresa!
Era un chico muy guapo, 35 años, me enteré después, muy bien vestido, además. En fin, mi suerte empieza a cambiar, me dije.

Comenzamos a charlar, le pregunté por qué se había quedado allí tanto tiempo. Contestó que le había gustado y llamado mucho la atención que estuviese escribiendo. De ahí en adelante la conversación se dio con fluidez entre los dos, así como un montón de coincidencias: se llamaba Adrián, era licenciado en letras, profesor de "Comunicación" en la UTU, le gustaba mucho escribir, estaba haciendo un curso de diseño gráfico y quería ir a Londres por un tiempo para estudiar inglés. Mucho que hablar, mucho para decir.

Al rato de estar ahí, me invitó para que fuéramos a tomar algo juntos y seguirla. Me gustó la idea y acepté. Fuimos a Ruffino, y entre sangría y sangría (muy buena, la recomiendo) conversamos más, mucho más, hablamos sobre todo de literatura (obvio) pero también, a medida que el vino comenzaba a hacer su efecto de cosas más personales. Sentados, frente a frente, la luz algo íntima, imagino que también la bebida hizo que de a poco se fuese poniendo más osado, comenzó por tomarme de la mano, y decirme cosas bonitas, que mezcladas con la charla yo iba dejando pasar. Cuando esto ya no fue posible decidí tomar la retirada y luego de un último brindis por el encuentro, la grata compañía y lo ameno del intercambio, salimos.

La despedida no fue tan agradable como el encuentro, él se empeñaba en que aún era temprano, yo en que era demasiado tarde, él en besarme, yo en caminar, y no es que no me gustaran sus besos, tenía labios carnosos y suaves y besaba con intensidad. Finalmente, la lucha la gané yo, era hora de irme a dormir (y no precisamente con él), no le gustó mucho la idea, claro, es una lástima, era un chico muy agradable y me hubiese gustado volver a verlo. Él se lo perdió por impaciente.

4 comentarios:

HUGO dijo...

Este chico estaba (caliente)impaciente por lo que se nota, pero mi impaciencia se dilataba por la ausencia prolongada de la autora de este blog, en verdad estoy desilucionado y triste por este abrupto espacio en blanco y ni con mimos ni palabras dulces bastará para volver a ver a este ser tan dulce como antes ( y ese tipo me puso celoso que mierda también),no se que problemas tenés con la página de nótas pero intentá ingresar la dirección nuevamente en el enlace.

Tulipán dijo...

Hola Hugo, :( ¿cómo es es eso de que ya no me querés más? Acá estoy, volví, aunque en realidad nunca me fui del todo. Y para que vea usted que mis intenciones son buenas y nunca quise provocar su distanciamiento hacia mi persona, voy a escribir una entrada dedicándosela. Ahora, la verdad, me gustó un poquito eso de que se pusiera celoso :). Besos y... caricias (no son lo mismo que "mimos"´, así que en una de esas sirven para obtener su perdón.)

HUGO dijo...

No es necesario, con la sola presencia de sus post me alcanza para poder sentir un alivio en mi solitaria vida cotidiana, ya que te gusta que me ponga celoso a mi me ancanta que me tuteés y luego me diga "usted" a secas lo que demuestra que todavía me mira con recelo.Lo de la entrada para mí no creo sea necesario sin ofender y es más creo que en una de esas yo me animo también.El bog... perdón ya estoy nervioso la pu...el blog de notas lo voy a remodelar todo así que para este Domingo va a estar pronto igual que el de imágenes.

Tulipán dijo...

Hola Huguito, qué gusto me da siempre leerte. Gracias por empezar a perdonarme. Besos muchos.