domingo, 30 de marzo de 2008

Matemáticamente no tenemos chance


jueves, 20 de marzo de 2008

Mirando fotos




Nunca, jamás, voy a entender a este hombre. Digo yo, cuál es la gracia de pasarse todo el día mirando fotos pornográficas, no sería más lindo en vez de mirar cómo lo hacen otros ponerlo en práctica en casa.
A mí me gusta Brad Pitt, de bronca nomás lo puse de fondo de pantalla, pero prefiero mil veces mirarlo al hombre real que está sentado junto a mí, porque además de tener relieve, me habla, tiene tibia la piel y me besa de verdad. Además por muy lindos que sean los estímulos visuales sigo quedándome con los que despiertan todos mis sentidos.

Es como ir a casa de un amigo que nos muestra las fotos de su último viaje a alguna playa del Caribe, unos las mira, sí, las disfruta pero nunca es lo mismo que estar allí, sentir el olor del mar, el calor del sol sobre la piel, la sensación de placer en todo el cuerpo. A mi me pasa que cuando veo esas fotos me dan ganas de estar ahí.

miércoles, 19 de marzo de 2008

Pescadito de la suerte


Ayer recibí uno de esos mensajes de texto al estilo "cadena de la suerte" en el que un



traería, con solo reenviar el mensaje a cuatro personas. una racha de buena fortuna. Recibí de mi amigo/a Elvira una contestación bastante irritada (igual mandó sus correspondientes cuatro mensajes, no vayan a creer). Yo le contesté que en principio a alguien le iba a traer suerte, sino, saquen cuentas: 1.000.000 de usuarios que envían 4 mensajes cada uno, nos da....



Pero eso es solo un comentario al margen para decir que, a mí, sí me trajo suerte: hoy puede disfrutar de un placentero paseo por la rambla donde milagrosamente se oía el golpear de las olas contra las rocas, descubrí el hermoso edificio del Correo y además pude visitar la exposición de Clarina Vicéns y Eduardo Vernazza, La captura deslumbrante, en el Teatro Solís.


Además y de yapa una muestra fotográfica Retratos de Música, de Robert Yabeck, todo esto acompañada por mi muy queridísimo , que se comportó como un caballero mientras yo disfruté de la primera muestra y me acompañó (no sin burlarse de mí, aclaro, por preguntar si se podía subir a los pisos superiores) a ver la segunda.


Luego de caminar otro poco y hacer algunas compras, disfrutamos de un rico almuerzo.


Conclusión: si tienen ganas de tener un día agradable y recibís el famoso pescadito reenvialo, por 4 pesos no estuvo nada mal.






*La imagen precedente pertenece a una obra, Historia de una Pera, de Clarina Vicéns, la misma no tiene nada que ver con la exposición que visité hoy pero como me gusta mucho la pongo aquí.

sábado, 1 de marzo de 2008

El comienzo






Hace un par de días mi hijo encontró en una vieja agenda esta carta que me dio mi mamá en mi cumpleaños número 29. Fue muy emocionante para mi releerla y no quiero que se vuela a perder.






"Hoy 8 de set., como hace 29 años, haciendo una pascualina te esperaba.





Los días previos fueron de sol. Yo quería que tú nacieras con sol. No pudo ser. Llovía y llovía. Estaba muy tranquila: tú ibas a nacer.





Frente a esa pascualina, tu padre y Piedracueva iniciaron la discusión sobre tu nombre.
Tu para mi eras Ana Cecilia o Ana Laura pero no había acuerdo. Piedracueva dijo –va a nacer la chiquilina y no tiene nombre. ¿Por qué no la llaman Mary?
-No, esa soy yo, ella será ella misma.
- Entonces, ¿por qué no Macarena?
- No.
- ¿Mariana?
- No.
- Marisa.





Ahí fue que tu padre dijo - puede ser. Y ya estuvo, elegimos tu nombre.





Llovía, llovía. Yo que tenía 24 años, no era muy consiente de los riesgos que corríamos esa madrugada.





Cuando ya indicaste que querías salir, yo tranquila: tu y yo lo ibamos a lograr.
Había la alegre inconsciencia de la espera.





Salimos con el vasco Arguinarena a buscar paso para salir de aquella Isla Mala, todos los arroyos crecidos; fuimos a uno, a otro, a otro, todos desbordados. Había además huelga de trenes.





Volvimos a la Iglesia, allí se empezó el proceso de calentar agua. Aún hoy veo a tu padre tranquilo, qué maravilla.
Piedracueva con su delantal a cuadritos marrón, entraba y salía.
El “Mono” Pandolfo llama a la Partera.





Ese fue un momento muy difícil.
Yo tenía mucho miedo, esa mujer salida de película de terror sacó sus instrumentos oxidados que Nela se encargó de limpiar.
Fue largo, difícil, pero tu me trasmitías la seguridad de que todo iba a salir bien.





Recuerdo que lo primero que observé fueron tus manos, tan lindas, parecían las de tu padre.
Tu llorabas, yo te arropé y ahí supe que tenía la hija que tanto había deseado.





Hoy a tantos años siento que es cierto, eres la hija que desee: fuerte, independiente, inteligente y capaz de enfrentarse a las dificultades. No han sido pocas y tal vez vendrán más pero tu tienes fuerza y además algo que heredaste de tu padre y que para mi es un gran valor que lo tengas: calma, serenidad.

Hoy te doy este anillo que viene de tan lejos como un compromiso contigo misma.
Se lo que quieras ser, eres y libre.
Un beso y abrazo de tu madre
Mary"