sábado, 1 de marzo de 2008

El comienzo






Hace un par de días mi hijo encontró en una vieja agenda esta carta que me dio mi mamá en mi cumpleaños número 29. Fue muy emocionante para mi releerla y no quiero que se vuela a perder.






"Hoy 8 de set., como hace 29 años, haciendo una pascualina te esperaba.





Los días previos fueron de sol. Yo quería que tú nacieras con sol. No pudo ser. Llovía y llovía. Estaba muy tranquila: tú ibas a nacer.





Frente a esa pascualina, tu padre y Piedracueva iniciaron la discusión sobre tu nombre.
Tu para mi eras Ana Cecilia o Ana Laura pero no había acuerdo. Piedracueva dijo –va a nacer la chiquilina y no tiene nombre. ¿Por qué no la llaman Mary?
-No, esa soy yo, ella será ella misma.
- Entonces, ¿por qué no Macarena?
- No.
- ¿Mariana?
- No.
- Marisa.





Ahí fue que tu padre dijo - puede ser. Y ya estuvo, elegimos tu nombre.





Llovía, llovía. Yo que tenía 24 años, no era muy consiente de los riesgos que corríamos esa madrugada.





Cuando ya indicaste que querías salir, yo tranquila: tu y yo lo ibamos a lograr.
Había la alegre inconsciencia de la espera.





Salimos con el vasco Arguinarena a buscar paso para salir de aquella Isla Mala, todos los arroyos crecidos; fuimos a uno, a otro, a otro, todos desbordados. Había además huelga de trenes.





Volvimos a la Iglesia, allí se empezó el proceso de calentar agua. Aún hoy veo a tu padre tranquilo, qué maravilla.
Piedracueva con su delantal a cuadritos marrón, entraba y salía.
El “Mono” Pandolfo llama a la Partera.





Ese fue un momento muy difícil.
Yo tenía mucho miedo, esa mujer salida de película de terror sacó sus instrumentos oxidados que Nela se encargó de limpiar.
Fue largo, difícil, pero tu me trasmitías la seguridad de que todo iba a salir bien.





Recuerdo que lo primero que observé fueron tus manos, tan lindas, parecían las de tu padre.
Tu llorabas, yo te arropé y ahí supe que tenía la hija que tanto había deseado.





Hoy a tantos años siento que es cierto, eres la hija que desee: fuerte, independiente, inteligente y capaz de enfrentarse a las dificultades. No han sido pocas y tal vez vendrán más pero tu tienes fuerza y además algo que heredaste de tu padre y que para mi es un gran valor que lo tengas: calma, serenidad.

Hoy te doy este anillo que viene de tan lejos como un compromiso contigo misma.
Se lo que quieras ser, eres y libre.
Un beso y abrazo de tu madre
Mary"


2 comentarios:

Tarí Alcarin dijo...

Hola mi querida Tulipán, me ha dejado muy, pero muy emocionada la carta de tu madre.

Bienvenida a la blogósfera y gracias por tu huella en mi blog.

Besitos.

Tulipán dijo...

Gracias por a ti por corresponer a mi visita. Espero sigamos leyéndonos.