miércoles, 14 de enero de 2009

Novedades de F





Luego de una mañana lluviosa y un despertar agitado está asomando el sol. Veinticinco grados marca el termómetro aquí, bajo el corredor












Agustina, finalmente dormida en su cuna luego de una férrea lucha con su mamá, ésta en el escritorio estudiando. El ñandú (sí uno solo, lamentablemente) a la vuelta y el dueño de casa con las tan oportuna visitas. Las mismas llegaron a temprana hora de la mañana, las tres dormíamos así que nos vimos obligadas a salir de nuestros cómodos lechos y correr de un lado para otro para poner algo de orden de manera que pudiesen llevar a cabo la tarea por la cual vinieron: el inventario. Espero que en el mismo no hayan puesto nuestras caras, de dormidas, todas despelujadas y a medio vestir. Una imagen lamentable, la verdad. Comenzaron a recorrer la casa, nos inventariaron hasta los calzones pero logramos salvar del mismo nuestras computadores portátiles que de pedo no pasar al acervo de la tan prestigiosa institución a la cuál pertenece el establecimiento en el cual nos encontramos alojados.









Ayer salimos de caminata y tuvimos el placer de ver una puesta de sol como no había visto otra desde aquí. Nos sentamos en la escalera en frente de la piscina y fue fantástico, además, como el cielo estaba tormentoso, los colores de los rayos del sol a través de las nubes dieron todo un espectáculo.












Lamentablemente el paseo terminó en tragedia, cuando regresábamos, Duna que nos había acompañado, se avalanzó sobre un zorrito que tuvo la mala idea de cruzar la calle y en menos de lo que demoramos en darnos cuenta de lo que pasaba, había clavado sus colmillos en el cuello del pobre animal, dando lugar a una trágica muerte y una sarta de recriminaciones entre el matrimonio dueño de tan tierna perrita y el silencio pasmado de Agustina y mío.


Para pasar tan mal trago por suerte en la casa había/hay (pará que me voy a servir un cachito)... (ya está, ¡mmmh, qué rico!) una botella de "Amarula"




que nos dejó tan contentos que hicimos en el patio la danza del elefante borracho.



5 comentarios:

HUGO dijo...

Pensé que habías abandonado el blog,hace tiempo que no venía,la imágen de la botella....lo dice todo.

Tulipán dijo...

Hola, Hugo. ¡Qué sorpresa y que alegría, que hayas decidido pasar por acá! El pobre tuvo, sí, a punto de la extinción, pero sobrevivió y ahora vive y colea.

Lo que no entendí muy bien, decís "la imagen de la botella... lo dice todo" ¿Estás diciendo que no venías por acá por miedo a encontrarme borracha :)? Me alegra que hayas vuelto. ¿Todavía tenés tus blogs? Aunque tengo los vínculos cuando he intentado usarlos no funcionan, voy a ver cómo lo soluciono. Besos

Tulipán dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
HUGO dijo...

Tulipán, por favor somos grandes,...aunque la botella está buena.No entiendo como todavía no podes entrar al blog,poné el widget de seguidores que yo me anoto y ya te queda el link.besos.

Tulipán dijo...

Me adelanté, hice yo lo mismo que me sugerís pero en el tuyo, así que ahora soy tu seguidora. "Yo te sigo a todas partes..."